domingo, 13 de noviembre de 2011

Y la nena actuó.

Dios, si yo pudiera explicar en pocas palabras lo que significa para mí subirme a un escenario... no sé.
Por más de que haya estado disconforme con muchas cosas, esos 10 minutos que habrá durado mi aparición me hacen feliz, me hacen querer subirme todo el tiempo, sentir esa adrenalina otra vez. El placer de improvisar lo que quiera, porque sé que va a salir bien.
Acá leen mi egoísmo:
El placer de hacer lo que quiera arriba del escenario, porque sé que lo voy a hacer excelente.
Ya sé, soy súper creída con este tema. Pero es que es así. La gente que se considera buena en algo tiene que demostrarlo.
Yo soy la persona más humilde que hay para muchas cosas. Pero con el teatro no. Simplemente no lo logro, aunque quiera. Me sale esto de "soy perfecta", a lo Rachel de Glee. No lo puedo evitar, qué se yo.
Y al mismo tiempo es feo, porque me frustro rápido. Porque pienso que por amar lo que hago, soy la única que lo puede hacer. Y cuando alguien viene y me dice "ay, me encanta el teatro, AMO actuar, quiero ser actriz para toda mi vida", ya automáticamente estoy pensando en cómo puedo demostrarle a esa persona que no tiene posibilidades al lado mío. Y si no puedo, me frustro. Si siento un aplauso más  dedicado a esa persona que a mí, me puede llegar a agarrar un ataque de cara de orto mundial (y son feos).

Paréntesis: Sé que soy horrible diciendo esto, pero es lo que pienso, me la soba.

Bueno. Así que básicamente eso. Venimos de una semana genial, salí con Mel el viernes, amo esas salidas de improviso. Hoy salí con mi mami y estuvo bien. Después, a teatro. Actué, me fui con los chicos de inglés.
Lindo finde, la verdad.
Hubiese estado completo si me hubieses dejado salir con vos... Nada, todo bien igual. Ya está. (Fido y la reconcha de tu mami :)

Mirá la hora que es, qué hago despierta...



["A rey muerto, rey tieso" JA]




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