De todas las cosas destructivas que me hice, fuiste la mejor.
Aunque nunca te entendí, siquiera estrujándome los sesos para poder encontrarte una explicación, fuiste la mejor duda que tuve.
Y fuiste el mejor de muchos aciertos que creí erróneos, que pasé.
Pero es tiempo de certezas. De afirmaciones y de una vida, en sí.
Ya no me encuentro rezando por encontrarte una solución.
Rezo por mí, y me basta.