miércoles, 9 de noviembre de 2011

No hay cosa que disfrute más que mis momentos sola.

Hace varios meses atrás, era lo peor que me podía pasar porque estaba expuesta a hacer cosas que no debía hacer, o a deprimirme, etc. Pero fui encontrando esos momentos como lo más reconfortante de mi vida. A la tarde sola en casa, por ejemplo. Hoy que volví sola de inglés, a la noche, vientito, auriculares ON. No sé, me encanta. Si me preguntás cuál es la parte del día que más me gusta te contesto "cuando viajo en bondi, a la vuelta del cole". Me encanta observar a la gente, las distintas actitudes, los movimientos, las caras, las risas, cómo disimulan cosas, notar si tienen algun problema o si realmente están viviendo uno de los mejores momentos en sus vidas. Observar a la gente que está arriba del colectivo y a la de abajo también. Los peatones, los autos y la gente adentro de los autos. Los que no se desconectan del celular, los que no se desconectan de los auriculares (me incluyo), los que prefieren cruzar la calle sin mirar en una especie de intento suicida... Aunque no lo crean, es algo que me relaja, que sencillamente disfruto. Me podría venir en tren desde mi colegio y llegar mucho más temprano de lo que llego en bondi. Pero el viaje en colectivo no lo cambio por nada del mundo.
No sé qué haría sin mis silencios. A la tarde, sola. Cuando me siento en el suelo y me quedo escuchando a la nada misma. Y después de un rato, pongo Paramore o cualquier canción y me pongo a bailar.
Después de tanto tiempo sin saber ni quién era, redescubrirme así me hace subir. Esta soy yo, así, alegre, que me importa poco y nada lo que piense la gente. Me gusta caminar por la calle con aires de superioridad, con mis auriculares. Como por si tener auriculares puestos y estar escuchando a los Red Hot fuese más importante. Pero me gusta sentirme así. Fuerte. Bien plantada. Me gusta la actitud que tomé frente a varias cosas de mi vida. Me gusta cómo soy, me gusta saber cómo soy. Saber mis rayes y aceptarlos. Tomar mis locuras con normalidad. Disfrutar de las pequeñas cosas.
Realmente, cuando me pongo a pensar, no puedo creer que hace unos pocos meses estaba tan sumida en una depresión, en un "no salgo más de esto", en apagar todo para esperar que esa persona me llame y me cambie el día para bien, cuando lo único que hacía era esperar algo imposible, inexistente... Pasar de un estado de potus viviente, a estar VIVA. A disfrutar de todo, a reírme a carcajadas... encontré mi risa. La había perdido, no sabía si existía siquiera. La encontré, y es genial. Amo abrir la boca para reírme con ganas, no falsamente. Mostrar mis dientitos hermosos después de 4 años de los fucking aparatos. Salir a la calle y que se me vuele el poco pelo que tengo. Dios, no puedo amar tanto este corte de pelo.
Me encanta vivir así. Digo, lo tomo como parte de mi felicidad.
Después de todo, la felicidad no es eterna, son momentos.

Está filosófica la muy boluda.



[Me preocupa un poco no saber qué carajo tatuarme en las muñecas. Mmmm]